Hace casi tres años Kanye West (44) (Ye para los amigos) protagonizó su reinvención más inesperada cuando
se presentó ante el mundo como una especie de pastor o líder religioso al
frente de unos servicios dominicales que incluían música y una estética muy
cuidada. Estas reuniones fueron ganando popularidad a lo largo de 2019 y se
convirtieron en una cita obligada para todas las celebridades que formaban parte del círculo
social tanto del rapero como de su entonces familia política, los
Kardashian-Jenner.
Este fin de semana Kanye ha vuelto a celebrar uno de estos encuentros
espirituales, que están abiertos a personas de todas las religiones, para
retransmitirlo a través de servicios de streaming como Triller o Fite TV,
y entre los invitados se encontraban dos estrellas de la música tan
diferentes como Justin Bieber (27) y Marilyn Manson.
En el caso del primero de los dos cantantes, él trató de mantener un perfil
bajo (lo que viene siendo ir de incógnito) ocultándose bajo la capucha de
la chaqueta que llevaba puesta, aunque en un momento dado sí se hizo con el
micrófono para anunciar: "Hoy expulsamos toda presencia demoníaca en nombre de Jesús". Manson, sin embargo, que ha permanecido retirado de la vida pública
después que una decena de mujeres le acusan de abusos sexuales, sí adoptó un
papel más activo liderando uno de los círculos de oración y en un momento dado se inclinó
hacia Kanye para tocarle la frente con la suya mientras ambos cerraban los
ojos.
Todos los asistentes a esta misa tan peculiar iban vestidos estrictamente de
blanco y muchos se cubrían con unas capas que solo dejaban a la vista la zona de los ojos, como era el caso de Marilyn.
Debe de haberle cogido el gustillo a eso de cubrirse la cara desde que le
vimos en el aeropuerto con una máscara de latex que ocultaba su rostro. Fue el
pasado 19 de octubre cuando el rapero se superó a sí mismo una vez más con una especie de máscara
protésica que se puso para viajar al aeropuerto JFK de Nueva York
y para una reunión de negocios en el Upper East Side de Manhattan.
Se trataba de
una sola pieza de un material flexible como el látex que le cubría por
completo la cabeza e incluía rasgos faciales como nariz, boca e incluso
ojos, que curiosamente él decidió perfilar con sombra de ojos oscura para
conseguir un efecto 'smokey eye' cuando la estrenó en público. También llamaba
la atención que hubiera sido confeccionada en un color claro, como el
tono de piel de una persona de raza blanca.

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